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Lo que no ves cuando dejas la basura fuera de contenedor

Lo que no ves cuando dejas la basura fuera de contenedor

Una tarea cotidiana: cerrar las bolsas de basura y llevarlas al contenedor más cercano. A priori, apenas conlleva complicación. Un pequeño paseo y acertar con el color adecuado. El amarillo, para los envases de plástico, latas y briks, el azul para el papel y cartón, el iglú para los envases de vidrio y el verde, para el resto de residuos (muebles y enseres, aparatos electrónicos, escombros, etc).

Sin embargo, la práctica se convierte muchas veces en una carrera llena de obstáculos. En algunas ocasiones, puedes ser culpa del servicio de recogida pero, en otras, la responsabilidad es de las personas que no respetan las mínimas normas o recomendaciones de depósito de los residuos.

Dejar los desechos fuera del contenedor es una de esas conductas habituales, sobre todo en el contenedor amarillo. Es cierto que la tapa no se puede abrir y que los agujeros pueden resultar más o menos cómodos. Pero es una norma que establece el “reciclador” de los envases (Ecoembes) y que tenemos obligatoriamente que cumplir desde Promedio (ya te contamos por qué). Hasta que llegue el momento en el que exista otro tipo de contenedor o reciclemos envases en máquinas, debemos adaptarnos y depositar estos residuos a granel o en bolsas más pequeñas. Porque jugar al equilibrismo apilando las bolsas encima de la tapa como si estuviéramos jugando al clásico juego de la “jenga” no es la mejor solución.

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1. Recogemos aire.

Imagina que taponamos el agujero con una bolsa de botellas de refresco y el contenedor estaba apenas al 10% de su capacidad. El resto de vecinos y vecinas seguirán el juego al pensar que está lleno. El resultado es que el camión recogerá contenedores casi vacíos (¡con un 90% de aire!), gastando tiempo en el desplazamiento para muy poco material. Un injustificable desperdicio de recursos.

2. El tiempo es oro.

Cuando hay residuos presentes sobre las tapas, los operarios se ven obligados a detener su ritmo de trabajo para proceder a retirarlos. ¡Imagina volcar el contenedor con la jenga encima! Solo así el camión recolector pueda tomar los contenedores con sus mecanismos de carga y vaciarlos en su caja.

3. ¡Riesgo de contagio!

En estos tiempos de pandemia, retirar las bolsas no supone solo una incomodidad, sino también un peligro añadido para los trabajadores y trabajadoras del servicio, que se ven obligados a manipular de forma directa residuos de los que no conocen su procedencia y, por tanto, suponen un riesgo de contagio. Aunque, ¡recuerda!, los hogares con positivos por COVID-19 no deben reciclar. Conoce el protocolo que deben seguir.

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4. Si no está listo, no hay ducha.

Hay servicios complementarios a la recogida de los que no nos acordamos pero que también se ven afectados como, por ejemplo, el de lavado de contenedores. En algunas ocasiones, este inconveniente añadido puede impedir que se puedan ejecutar correctamente todas estas tareas de limpieza y mantenimiento de los contenedores y su entorno, que son igual de necesarias.

5. ¿Un pueblo sucio?

Dejar los residuos en la base o en la tapa de los contenedores no es práctica recomendable para la imagen de tu pueblo y tu ciudad. El resto de vecinos y visitantes agradecen un entorno limpio y cuidado. La exposición de restos a la intemperie atrae además insectos, roedores y otros animales y propicia la aparición de malos olores.

6. Bloqueo al reciclaje.

Y por último, y no menos importante, con esta fea e innecesaria costumbre se desincentiva el esfuerzo del resto de vecinos que sí quieren reciclar. Si cualquier usuario va a tirar su basura y se encuentra la tapa del contenedor bloqueada por una pila de residuos ajena, no podrá abrirla para depositar los suyos de forma adecuada. Aunque no quiera hacerlo, no le quedará otra opción que dejar sus bolsas también sobre la tapa o echarlas en otro contenedor. Esto significa que muchos residuos reciclables pueden quedarse sin ser tratados correctamente o que incluso se conviertan en impropios al acabar en el contenedor que no les corresponde

Entonces, ¿Qué hacemos si nos encontramos un contenedor lleno? Como cuando cogemos el autobús o el metro, debemos buscar otro. No estará lejos, seguro que lo tienes en mente, a máximo 100 o 150 metros de ti. Puedes preguntarnos si lo prefieres. E incluso, si ves que el contenedor se satura con frecuencia, avísanos a través de nuestra app “Promedio agua y residuos” (Android e iOs) e informa a tu ayuntamiento y estudiaremos la mejor solución para ese punto.

Cuidar el medio ambiente, es tarea de todos.

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