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Hábitos responsables en el consumo de agua

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Los hábitos son prácticas cotidianas que se realizan de forma casi inconsciente.

Esas acciones nos definen, por lo que, para conseguir ser las personas que idealmente queremos ser, necesitamos llevar a cabo acciones sin que continuamente tengamos que valorarlas, decidirlas y programarlas. Es decir, debemos adquirir hábitos, tales como lavarnos los dientes o quitarnos los zapatos al entrar en casa.

Son realizados de forma inconsciente, pero se adoptan de forma consciente, y para consolidarlos es necesario hacer un esfuerzo. Seguro que si estás leyendo esto es porque deseas ser alguien comprometido con el medio ambiente y quieres saber qué hacer para conseguirlo. Todas estas acciones comenzarán como un compromiso, requerirán un esfuerzo y, en unas semanas, se convertirán en algo cotidiano.

  • Cierra el grifo. Hay momentos en los que dejamos el agua correr de forma innecesaria. Ciérralo mientras te cepillas los dientes o te enjabonas en la ducha.
  • Cuando friegues los platos, utiliza un depósito para enjabonar y otro para aclarar. Si tu fregadera es de dos pilas, lo tienes fácil. Si no lo es, utiliza un barreño. Ahorrarás agua y energía en el uso del termo o el calentador. También es conveniente que friegues justo después de comer, ya que los restos de comida saldrán más fácilmente (y la cocina lucirá más ordenada).
  • El retrete es para lo que es. No lo uses como papelera, ya que puedes atascar las cañerías y, además, tirarás de la cadena más de la cuenta. También puedes ahorrar metiendo una botella de agua o de arena dentro de la cisterna, lo que hará que se necesiten menos litros para llenarla.
  • Si aún no lo tienes, instala un sistema de doble botón en tu cisterna.
  • Controla el tiempo de ducha. Sabemos que es un placer, pero mejor hacerlo con mesura. Existen dispositivos que miden el tiempo de ducha, como relojes de arena, pero también lo puedes controlar poniendo una música que te guste y limitando la ducha a una o dos canciones.
  • Si colocas un cubo bajo el grifo de la ducha puedes aprovechar el agua que se vierte hasta que se calienta para regar las plantas o pasar la fregona.
  • Si te gusta bañarte, hazlo de forma muy esporádica. Una ducha consume mucho menos agua que un baño.
  • Acuérdate de sacar los alimentos del congelador la noche anterior. Así evitarás tener que descongelarlos con agua.
  • Termina con las fugas de agua. Si tienes algún grifo del que siempre están saliendo gotas de agua, repáralo. Ahorrarás agua y ganarás en tranquilidad.
  • Utiliza inodoros, duchas o grifos ahorradores.
  • El lavavajillas gasta menos agua que el lavado a mano, pero ponlo solo cuando esté lleno. Así también ahorrarás electricidad. Y no hace falta que enjuagues los platos antes de meterlos. Es un trabajo inútil (la máquina dejará los platos igual de limpios, los enjuagues o no) y un gasto innecesario de agua. Para eliminar los restos de comida lo mejor es usar alguna herramienta de cocina, no agua.
  • Si tienes un jardín, trata de recoger el agua de la lluvia para el riego. También puedes elegir plantas que aguanten mejor las épocas de calor y sequía, es decir, plantas autóctonas. Cuando riegues, hazlo durante las horas de menos calor para evitar la evaporación, y que sea con un cubo o una regadera, no con la manguera.
  • Jamás tires una toallita húmeda al retrete. Que nadie te engañe: en el trayecto que va hasta la depuradora no les da tiempo a deshacerse. Lo que provocan son atascos en las cañerías, que pueden tener unas desagradables consecuencias para ti y para tus vecinos. Tampoco tires bastoncillos, compresas, pañales, textiles, cartón, comida, aceites, grasas, medicamentos o pintura. En definitiva, deposita ahí solo lo que tú y yo sabemos.
  • Utiliza los distintos programas de la lavadora en función de la suciedad. Si el uso de la ropa es el normal, bastará con el ciclo corto. Y que esté siempre llena.
  • Si tienes piscina, se pueden tomar medidas para evitar una gran evaporación, algo que puede llegar a bajar el nivel de la piscina en unos centímetros durante los días más calurosos. Para ello, lo mejor es poner una cubierta, que además mantendrá el calor acumulado durante el día y protegerá del sol a los que la usen. También hay que tener en cuenta las salpicaduras (no llene su piscina más de lo aconsejado por el fabricante) y evitar las posibles filtraciones.
  • En los restaurantes, pide agua del grifo. De esta forma se potencia el uso de la rica agua de nuestra tierra y se reduce la producción de envases.

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