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Más reciclaje en los contenedores amarillo y azul, pero el reto pendiente sigue siendo la materia orgánica

Más reciclaje en los contenedores amarillo y azul, pero el reto pendiente sigue siendo la materia orgánica

Los 107 municipios integrados en Promedio han aumentado un 13 % la recogida de envases ligeros y un 21 % la de papel-cartón en 2025. La mejora de la calidad de los residuos depositados en el contenedor amarillo refuerza estos avances, aunque Extremadura necesita impulsar la recogida separada de la materia orgánica para avanzar hacia los objetivos legales de reciclaje.

Separar los residuos en casa es un gesto cotidiano que tiene consecuencias directas en la gestión de los residuos municipales. Los últimos datos de recogida selectiva de los municipios integrados en Promedio en la provincia de Badajoz muestran una evolución positiva en dos de las fracciones más conocidas por la ciudadanía: los envases ligeros del contenedor amarillo y el papel-cartón del contenedor azul.

Sin embargo, los buenos resultados no deben hacernos perder de vista el principal desafío al que se enfrenta la gestión de los residuos en España, en general, y en Extremadura, en particular: conseguir que una mayor cantidad de residuos se recoja de forma separada y pueda aprovecharse como recurso, especialmente la materia orgánica.

El contenedor amarillo recupera terreno

En 2025, los camiones recolectores del consorcio recogieron una media de 17,3 kilos de envases ligeros por habitante, frente a los 15,3 kilos registrados en 2024. Esto supone un incremento del 13 % en la aportación al contenedor amarillo.

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La evolución confirma una tendencia favorable después de varios años en los que la recogida se había mantenido en niveles más bajos. La mejora se extiende a las tres zonas de gestión del Consorcio: la zona Este incrementó su aportación un 19 %, la Oeste un 10 % y la Sur un 9 % respecto al año anterior.

Pero no solo importa cuánto se recoge. También es fundamental qué depositamos en cada contenedor

En este sentido, los datos de caracterización de los residuos muestran una reducción muy sustancial de los errores en el depósito de residuos en el contenedor amarillo. Se han reducido los impropios —los residuos que no deberían depositarse en este contenedor— un 13,7%  en apenas un año. Es la primera vez que esta variable baja del 20%, demostrando que el conocimiento y la concienciación de la ciudadanía va en aumento en torno a la correcta separación de los residuos.

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Todavía queda margen de mejora, pero el objetivo debe ser doble: depositar más envases en el contenedor amarillo y hacerlo correctamente, evitando introducir residuos que dificulten su clasificación y reciclaje.

Para conseguirlo, conviene recordar que el contenedor amarillo está destinado a los envases de plástico, las latas y los briks, no a cualquier objeto fabricado con plástico. Los juguetes, los utensilios y otros productos que no sean envases deben depositarse por las vías que correspondan.

El contenedor azul también crece con fuerza

La evolución del papel y el cartón ofrece resultados aún más destacados. En 2025, Promedio alcanzó una aportación de 21 kilos por habitante, frente a los 17,3 kilos del año anterior. Es decir, la recogida aumentó un 21 % en solo un año.

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La mejora se produjo en las tres zonas de gestión: un 20 % en la Este, un 22 % en la Oeste y un 20 % en la Sur.

Estos resultados reflejan una mayor participación en la separación de papel y cartón, una fracción que puede recuperarse y reciclarse para fabricar nuevos productos. Para mantener esta evolución, es importante depositar el papel y el cartón limpios y sin restos de comida, plegar las cajas para aprovechar la capacidad del contenedor y evitar introducir otros residuos.

El crecimiento de los contenedores amarillo y azul demuestra que es posible mejorar los resultados cuando la ciudadanía participa y los sistemas de recogida avanzan. El siguiente paso es extender esa mejora al conjunto de los residuos municipales.

La asignatura pendiente: separar la materia orgánica

Aunque los avances en envases ligeros y papel-cartón son una buena noticia, Extremadura necesita acelerar la recogida separada de la materia orgánica para cumplir los objetivos establecidos en la normativa de residuos.

Los restos de comida y otros residuos orgánicos representan una parte importante de la bolsa de basura doméstica (entre el 30 y el 40%). Cuando se depositan mezclados con el resto de residuos, resulta más difícil aprovecharlos adecuadamente y se limita la capacidad de recuperación de materiales.

El contenedor marrón permite recoger esta fracción por separado para facilitar su tratamiento y valorización. Por eso, su implantación y utilización efectiva son fundamentales para mejorar los resultados globales de reciclaje.

La Ley 7/2022 establece que, en 2035, al menos el 50 % en peso de los residuos municipales generados deberá recogerse separadamente en origen. En el año 2025, en los municipios integrados en Promedio el porcentaje de residuos separados en origen no superó el 12% entre las 4 fracciones principales: 4,9% papel y cartón; 4,0% envases de plástico, latas y briks; 1,7% envases de vidrio y 1,5% orgánica.

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Además, la normativa fija objetivos de preparación para la reutilización y reciclado que exigen mejorar el aprovechamiento de los residuos y reducir la dependencia de los sistemas de tratamiento de la basura mezclada.

Los datos oficiales de Extremadura ponen de manifiesto la dimensión del desafío. En 2023, la comunidad alcanzó una tasa del 56,79 % de preparación para la reutilización y el reciclado si se contabiliza el material bioestabilizado* procedente del tratamiento mecánico-biológico. Sin embargo, al excluir ese material, la tasa se situó en el 16,01 %. Muy lejos del 50% al que debemos llegar en unos años. Esta diferencia evidencia la necesidad de avanzar hacia una recogida separada real y de mayor calidad.

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Por ello, no basta con mejorar los resultados de los contenedores que ya utilizamos habitualmente. Es imprescindible generalizar la separación de la materia orgánica y conseguir que los restos de comida lleguen al contenedor marrón en lugar de acabar mezclados con el resto de la basura.

También resulta prioritario trabajar con grandes productores de residuos orgánicos, como establecimientos de hostelería, comedores colectivos, mercados y otros generadores, para incrementar la cantidad de esta fracción que se recoge de forma separada.

El reto es colectivo: administraciones, empresas y ciudadanía debemos avanzar en la misma dirección para que los buenos resultados de algunas fracciones se conviertan en una mejora global de la gestión de los residuos en nuestra región.

*Material bioestabilizado: materia orgánica separada mecánicamente en Ecoparques de la mezcla de la fracción resto. Dada su falta de separación en origen, contiene pequeños materiales inapropiados que no la asimilan al compost según la normativa a partir de 2027.

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